En la década del 80 la Institución fundó la LBV de Argentina, de Bolívia, de los Estados Unidos, de Paraguay, de Portugal y de Uruguay. En cada una de estas sedes las actividades se sustentan gracias a donaciones de la población local.
Por el trabajo realizado en las unidades socioeducativas y por medio de campañas de concientización y movilización social, sobre las bases de la Educación con Espiritualidad Ecuménica, en cada país la Institución recibe el reconocimiento de la comunidad. Eso es posible gracias a la credibilidad alcanzada por medio de una gestión transparente y resultados comprobados.